2 de abril de 2012

Por la W de Torres del Paine

Torres del Paine es un fantástico parque natural donde montañas y valles se entrecruzan para ofrecer al visitante senderos apasionantes y espectaculares vistas. El parque alberga diferentes refugios y zonas de acampada para que el aventurero pueda hacer varios recorridos sin tener que salir, de manera que se puede dar la vuelta al parque entero entre 7 y 10 días, aunque el recorrido más común es la llamada W.

A nosotros nos faltó una de las patitas para completar la W, pero estamos muy contentos de lo andado. Han sido 3 días cargados de emociones, donde no han faltado vistas fantásticas, sol, viento, lluvia e incluso granizo, en una zona y época donde los cambios climáticos son constantes durante todo el día. Dejamos para otra ocasión el sendero hacia el glaciar Grey, que debido al nuevo horario invernal del ferry de regreso suponía prolongar la estancia dos noches más… ¡así que nada, tendremos que volver para completar la W o para recorrer el parque entero!

DÍA 1: Del refugio Torres a la Base de las Torres y vuelta: 8 horas

Entramos en el parque por la Laguna Amarga, con un ph similar al jabón


Empezamos la excursión desde el Refugio Torres con una suave llovizna


Vamos subiendo y la llovizna continua, pero el arcoiris da esperanza de mejora


Parece que mejora y ya estamos cerca de la primera parada, el campamento Chileno, a unas 2,5 horas del Refugio Torres


Pasado el campamento Chileno y el campamento Torres, 45 minutos de subida fuerte por un pedregal y ya estamos...


en la base de las Torres


Un lugar de foto


Y ahora ya toca ir bajando, que son las 16 horas y el guarda ya nos ha avisado


Pedrolos y vegetación otoñal


Y ríos de agua de glaciar


que por cierto es tan pura que carece de minerales


abajo, nos esperan los lagos


y al fondo la estepa patagónica


Ya abajo, pero con las piernas más cascadas.



DÍA 2: Del refugio Torres al refugio Los Cuernos: 4,5 horas


Salimos los últimos del refugio y el día está despejado


Aunque las nubes nos acechan. Aquí nunca se sabe si te va a pillar algún chaparrón !


Pero el día discurre despejado por prados que bordean lagos


y con algún que otro descanso para las barritas de cereales y las nueces


Vamos avanzando...


y ya se ven Los Cuernos


Después de 4 horas de caminata...


...estamos en el refugio de Los Cuernos. Fin de etapa.


DÍA 3: De Los Cuernos al primer mirador del Valle del Francés y vuelta al refugio Paine Grande: 8 horas


Amanece que no es poco... eso sí, llueve bastante


Y las cumbres se cubren de neblina


Un atisbo de esperanza


pero en el primer mirador del Valle del Francés estamos empapados y empieza a granizar


El viento tampoco es moco de pavo


y hace un frío de la pera!


Si es que esto es la Patagonia y estamos rodeados de glaciares...


Así que optamos por no continuar para arriba...


Somos unos campeones igual...


Y desde abajo las vistas también son increíbles



Y hay más glaciares que ver


Sale el sol y después de escurrir los calcetines podemos continuar mejor


Llegamos a la zona quemada


Y el viento cada vez sopla más fuerte


Pero el sitio es absolutamente maravilloso ¿o no?


Fin de etapa en Paine Grande, donde aguardamos el catamarán, con las vistas puestas en el Monte del Destino y las Torres Blancas de Gondor.






Un solo cielo entre dos tierras

Hemos decidido colgar un post dedicado exclusivamente al paso fronterizo entre Argentina y Chile. No por la frontera en sí, que exceptuando una mesa de ping-pong curiosamente visible para el público pero que no nos dejaron fotografiar (no vaya a ser que se enteren los de la capital y se la quiten) y las banderas rasgadas por el viento, no tiene nada de especial; si no por lo fabuloso que nos parece el cielo sobre estos parajes, sin fronteras que lo paren, abarcando todo el horizonte con un sinfín de nubes que hacen de esta parte del mundo un lugar único y maravilloso.



 

 

 

 


 

 


1 de abril de 2012

Perito Moreno: Horas y horas mirando el hielo azul

Salimos de El Chaltén  a las 7.30 de la mañana y a las 11 ya estábamos en El Calafate, con las piernas rotas de la subida a la Laguna de los Tres del día anterior. Un par de horas después ya volvíamos a estar en un bus camino del glaciar Perito Moreno, que tantas veces habíamos visto en fotos pero que por fin íbamos a conocer en vivo y en directo.

El Perito Moreno es algo absolutamente impresionante. Lo ves por primera vez y dices “ohhh”, y así te puedes pasar horas y horas mirando la forma del glaciar y los picos de hielo en su interior, los diferentes tonos de azul, oyendo como crepita y como discurre el agua por dentro del mismo. De repente, suena algo parecido a los fuegos artificiales cuando explotan y son trozos más o menos grandes de hielo que caen sobre el agua casi helada, creando nuevos sonidos fantásticos y formando un oleaje que llega hasta la costa.
La gente, apoyada en las barandillas y cara al hielo, va filosofando y deja ir perlas como “esto es como una cámara frigorífica eterna”. Otros hablan de viajes a Japón y uno comenta que la ambición es incompatible con la tranquilidad y la felicidad. Una pareja de Sabadell mira atentamente el hielo bajo el sol. Llevan allí más de seis horas y son sus últimos minutos.
Van pasando las horas, va cambiando la tarde, y el glaciar es cada vez más bonito, más azul, más mágico. El sol se esconde y empieza a soplar el viento helado, pero allí estamos los que quedamos, mirándolo en completo silencio y distribuidos por un largo sistema de pasarelas de modo que nos parece estar solos ante el hielo, deseando que caiga algún trozo más y especulando sobre dónde podría suceder.
Son las 7, llevamos casi cinco horas mirando el hielo, y cuesta irse. El bus no espera, así que toca despedirse de este espectáculo que nos tiene hipnotizados. Una pareja de ancianos uruguayos nos comenta, algo triste, que nosotros podremos volver, pero que para ellos es la segunda y última vez que visitan el Perito Moreno. Entendemos su sentimiento, porque aunque es una suerte inmensa ver este glaciar, tiene algo insondable por lo que toda persona siempre va a querer volver para admirarlo y experimentar su magia.


 

 






 




 








 

El Fitz Roy, la montaña mágica

Sólo hemos estado un día entero en la que dicen que es la capital argentina del trekking, El Chaltén, pero desde luego que lo hemos aprovechado bien. Hemos tenido una suerte increíble con el tiempo, pues amaneció un día claro, sin una nube, y con una temperatura agradable para lo que es el sur del mundo en marzo.
El gran aliciente de El Chaltén es el Parque Nacional de los Glaciares, y sobre todo, el monte Fitz Roy, de más de 3.000 metros, y los picos puntiagudos que lo rodean, una de las montañas más bonitas que hemos visto, si no la que más.
Normalmente la zona está nublada y el pico no se ve. Nos han contado que hay personas que han llegado a estar más de una semana en El Chaltén esperando el buen tiempo y han tenido que irse decepcionados sin ver este magnífico pico. Nosotros, en cambio, lo vimos ya cuando llegábamos en bus, al anochecer, y la poderosa imagen nos acompañó durante toda la excursión.
Caminamos en total unos 24 kilómetros para llegar a la Laguna de los Tres, un bonito lago a los pies de los impresionantes picos Fitz Roy, Cerro Torre y Monte Eléctrico. Empezando la caminata desde la Hostería Pilar el camino es más llano y discurre entre un bello bosque de lengas, donde nos acompañó el sorprendente y agradable sonido del picoteo de los pájaros carpinteros. Una parada para disfrutar del hermoso glaciar Piedras Blancas fue obligada, pero no nos demoramos mucho, ya que todo el paisaje es fantástico y ya vislumbrábamos la subida que nos aguardaba hasta la Laguna. Aunque efectivamente el último tramo de hora y pico de subida se las trajo, la visión de los picos y glaciares reflejados en el lago que yace a sus pies, bien mereció la pena.
El camino de vuelta a El Chaltén transcurrió apaciblemente por un largo sendero inundado de rojos, naranjas y amarillos, propios del otoño austral , que nos hicieron disfrutar de su belleza  en cada recodo del camino, sin poder dejar de mirar atrás, donde el Fitz Roy y sus amigos se despedían lentamente de nosotros. Despedida dulce, sabiendo que algún día nos volveremos a ver.


El día amanece claro y los picos resplandecen desde el hostel


Empezamos la excursión



Toc, toc, toc, toc



El glaciar Piedras Blancas



La subidita de marras se las trae



Ohhh, llegamos a la Laguna de los Tres



En un sitio mágico



Todo lo que sube, baja...



Las lengas con sus hojas verdes, naranjas y rojas



El otoño en todo su esplendor



El otoño y el agua nos acompañan hacia el pueblo



El Fitz Roy se despide de nosotros