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1 de abril de 2013

Información práctica - Venezuela

Qué hacer, dónde dormir, dónde comer, gastos,…

LA RUTA: (MAICAO, COLOMBIA) - MARACAIBO - CARACAS-CIUDAD BOLIVAR-CANAIMA-CIUDAD BOLIVAR-SANTA ELENA DE UAIREN-(MANAOS, BRASIL)

2070 kilómetros en 10 días




CARACAS (***)

Tiempo estimado: 2 - 4 días

Qué hacer:
·         Pasear por el centro de la ciudad y visitar el Museo de Bolívar
·         Visitar el impresionante Museo de Arte Contemporáneo (el mejor que hemos visto en América Latina, con diferencia)
·         Enterarse de los acontecimientos culturales gratuitos que se organizan por toda la ciudad
·         Ir de compras al supermercado para probar los productos “Hecho en socialismo”
·         Visitar la Universidad Central (un campus creado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y reconocido por la Unesco) y el pasillo de los CD, programas de ordenador  y pelis “piratas”.
·         Tomar algo por la tarde-noche en el Callejón de la Puñalada
·         Visitar el Parque del Este y hacerse amigo de los animales de este zoo gratuito

Dónde dormir: Lamentamos no poder ayudar, pero estuvimos en casa de nuestra amiga Maria José, ¡la mejor opción en Caracas!

Dónde comer:

·         Café Boticello: Muy buena comida aunque algo caro y el servicio bastante incompetente.
·         Pillar unas arepas y un zumo tropical en las furgonetas del Gobierno (mejor relación calidad-precio, imposible)


CIUDAD BOLIVAR – CANAIMA - SALTO DEL ÁNGEL (*****)

Tiempo estimado: 4 días

Qué hacer: El principal punto de partida para ir al parque de Canaima y de allí al Salto del Ángel es Ciudad Bolívar. Ciudad Bolívar tiene un bonito centro histórico aunque la mayoría de viajeros la utilizan sólo para contratar el tour al Salto del Ángel.

La mayoría de tours consiste en:

Día 1: viaje en avioneta desde Ciudad Bolívar a Canaima, visita de la cascada del Sapo y noche en Canaima (población indígena que actualmente vive exclusivamente del turismo).

Día 2: trayecto en canoa a motor río arriba cruzando numerosos rápidos. 4-5 horas en canoa hasta llegar a los pies del Salto del Ángel (el camino es fantástico, aunque no exento de peligros… ver detalles en el post correspondiente: http://enrutaporsudamerica.blogspot.fr/2012/09/el-salto-del-angel-una-aventura-con.html ). + 1h-1h30min andando hasta el Mirador del Salto. Se pernocta en campamento básico (hamacas) al lado del río.

Día 3: Trayecto de vuelta al campamento en Canaima, donde después de comer se toma la avioneta de regreso a Ciudad Bolívar.
Hay varias agencias que proponen el tour en Ciudad Bolívar, con diferentes precios en función, principalmente, del alojamiento en Canaima. Nosotros recomendamos muchísimo Connexion Tours en Ciudad Bolívar aunque éstos, al mismo tiempo, nos mandaron con Tiuna Tours para el alojamiento y excursión en barco desde Canaima hasta el Salto. Tiuna Tours ofreció un trato deplorable cuando sufrimos el naufragio en el río, así que cuidado.

Dónde dormir: En Canaima hay alojamiento de todo tipo y para todos los bolsillos, aunque todos van de caros a carísimos.

En Ciudad Bolívar, Connexion Tours ofrece sencillas habitaciones pero un trato muy amable y servicial. Se portaron muy bien con nosotros, al contrario que Tiuna Tours.

Dónde comer: En el tour está todo incluido y no tuvimos ocasión de comer en Ciudad Bolívar. En la excursión del Salto del Ángel se come de rancho (al menos en el campamento de Tiuna Tours), así que no hay que esperar una experiencia gourmet.
Recomendación de otros viajeros:

SANTA ELENA DE UAIREN (**) - LA GRAN SABANA (*****)

Tiempo estimado: 3- 6 días

Qué hacer:

·         El mejor punto para organizar excursiones por la zona es Santa Elena de Uairén, la única ciudad de la zona y que hace frontera con Brasil, aunque ésta como tal, no vale mucho la pena. Hay un Duty Free abarrotado de brasileños que vienen a comprar, pero para el turista europeo no tiene ningún interés ya que no se encuentran productos locales sino de importación, y al mismo precio que en Europa. Para llegar a Santa Elena (frontera con Brasil) se puede viajar en bus desde Ciudad Bolívar.

·         Si se dispone de poco tiempo, recomendamos hacer un tour de uno o dos días por la Gran Sabana (pernoctando siempre en Santa Elena) para hacerse una idea de lo que puede ofrecer la zona: vistas sobre los tepuyes magníficas, cascadas y charcas para el baño para todos los gustos (Increíbles los colores, rojo y negro, del suelo de la cascada de Jaspe, aunque hay que evitar ir en fin de semana ya que el sitio se llena de visitantes). Hay varias compañías que organizan tours desde Santa Elena.
·         
Si se dispone de 5-6 días,  parece que es indispensable hacer el trekking para subir al tepuy Roraima, una excursión dura a un lugar, por lo visto, con una energía y unos paisajes únicos en el mundo (nosotros nos quedamos con muchas, muchas ganas por falta de tiempo).

Dónde dormir: Posada Michelle. Simple pero acogedora y bien de precio.

Dónde comer: Pizzeria d’Alfredo. Excelente pizza (cerca de la Posada Michelle)

Recomendación de otros viajeros:
Sentir la calma y la magia de la Gran Sabana en El Paují, un pueblo de hippies. Por lo que nos ha contado nuestra amiga Jose, la mejor opción es la de instalarse al lado de la casa de El Paulista, un personaje que enseña a los viajeros a hacer las más variadas cosas.



GASTOS
TIPO DE CAMBIO*
12 VEF
1,00 €
TOTAL DIAS
10
DISTANCIA RECORRIDA
2070 km
TOTAL GASTOS
GASTOS PROMEDIO
DESGLOSE GASTOS
M.LOCAL
EUROS
DESGLOSE GASTOS
M.LOCAL
EUROS
ALOJAMIENTO
240 VEF
20,0 €
ALOJAMIENTO
24 VEF
2,0 €
RESTAURANTES
1.289 VEF
107,4 €
RESTAURANTES
129 VEF
10,7 €
SUPERMERCADO
436 VEF
36,3 €
SUPERMERCADO
44 VEF
3,6 €
TRANSPORTE
1.285 VEF
107,1 €
TRANSPORTE
129 VEF
10,7 €
M.LOCAL
EUROS
SITIOS TURISTICOS
6.760 VEF
563,3 €
SITIOS TURISTICOS
676 VEF
56,3 €
COSTE POR KM
0,621
0,052
OCIO
619 VEF
51,6 €
OCIO
62 VEF
5,2 €
OTROS
67 VEF
5,5 €
OTROS
7 VEF
0,6 €
TOTAL GASTOS
10.696 VEF
891,3 €
TOTAL GASTOS PROMEDIO
1.070 VEF
89,1 €
TODOS LOS GASTOS SON TENIENDO EN CUENTA 2 PERSONAS.
LAS COMPRAS EN EL SUPERMERCADO INCLUYEN GENERALMENTE VINO EN URUGUAY, ARGENTINA Y CHILE Y CERVEZAS EN EL RESTO DE PAISES
EN LA PARTE DE OCIO SE INCLUYEN TODAS LAS BEBIDAS TOMADAS EN BARES O CHIRINGUITOS
*TIPO DE CAMBIO EN EL MERCADO NEGRO. EL CAMBIO OFICIAL ESTÁ A LA MITAD (6VEF=1€)


  
Lecturas recomendadas:

El falso cuaderno de Narciso Espejo (Guillermo Meneses)
País portátil (Adriano González León)

Películas recomendadas:

Secuestro exprés
Oriana
Huelepega
Amaneció de golpe (Hugo Chávez)
Manuela Saenz (Bolívar)
The revolution will not be televised

Música recomendada:

Óscar de León (salsa)





11 de septiembre de 2012

Alucinando con los tepuyes en la Gran Sabana venezolana

Es increíble que, con los paisajes que tiene este país, Venezuela no sea uno de los destinos turísticos más famosos del mundo. Nosotros desde luego nos quedamos embelesados con el majestuoso paisaje de la Gran Sabana, una gran extensión de verdes hierbas sazonada con los tepuyes, que se alzan majestuosos en el horizonte y que, con su poderosa energía, dan pie a cantidad de historias místicas, incluidas visitas de extraterrestres.

Los tepuyes son una especie de mesetas o montañas de paredes verticales y cimas planas. De piedra arenisca que se ha ido erosionando, se consideran las formaciones geológicas más antiguas del planeta, y en sus cimas, que hoy son como islas elevadas a cientos de metros del suelo, se encuentran minerales y especies vegetales y animales que apenas han evolucionado desde hace miles de millones de años. En uno de los tepuyes habita por ejemplo una rana negra única en Sudamérica, cuyo pariente más cercano es una rana africana, y que por tanto data de cuando los continentes estaban unidos.

Nosotros, de hecho, querríamos haber hecho la excursión de seis días al tepuy Roraima. Todo el mundo ha subido afirma que, a pesar de la dureza, es absolutamente mágica e impresionante, puesto que arriba hay una energía muy especial, además de especies endémicas, espectaculares formaciones de cuarzo blanco y un gran lago. Por desgracia no nos quedaban días suficientes, así que tuvimos que conformarnos con un tour de reconocimiento de la Gran Sabana, que tomamos desde Santa Elena de Uairén.

La suerte nos acompañó y pillamos un día bastante despejado, con lo que pudimos ver las increíbles y fantásticas siluetas de muchos tepuyes, así como la Gran Sabana en todo su esplendor, una extensión verde y enorme de baja vegetación, que no crece más por la acidez del suelo de arenisca. Por detrás de los tepuyes empieza la selva amazónica, que se extiende de allí hasta Brasil, formando el pulmón del mundo.

Además de las vistas, en la excursión pudimos bañarnos en varias pozas de agua cristalina embellecidas por cascadas. El lugar más impresionante fue la Quebrada de Jaspe, unas caídas de agua y un río que se deslizan sobre una superficie roja y negra de jaspe, un mineral semiprecioso.

Así, con estas maravillas en la retina, nos vamos de esta fugaz cata de Venezuela, un país de gente amable y habladora que todavía no está tomado por el turismo de masas. Nos ha encantado y volveremos seguro para, por lo menos, subir el Roraima, volver a Caracas y conocer Los Roques y otras playas caribeñas, que están entre las mejores del mundo. 



Alucina vecina con precio de la gasolina en Venezuela: 
55 litros valen menos de 50 céntimos de euro



En la Gran Sabana



La Quebrada de Jaspe



donde te pegas una buena ducha



sobre mineral semiprecioso



suave y deslizante



y que forma unas aguas negras y rojas maravillosas



Firmado: El Chamán



El espléndido Salto de Yuruaní



Las vistas del salto con los tepuyes de fondo



En la Piscina de Pacheco (también conocida como Pozo Azul)



Entre cascada y cascada, Gran Sabana



Agua por un tubo, eso sí que no falta



Pero lo más alucinante son las formaciones de tepuyes en el horizonte



Los hay con la cima plana, pero también con forma de pezón



y son las formaciones geológicas superficiales más antiguas del planeta



Probando la función panorámica de la nueva cámara...



Se pone el sol y contribuye todavía más a la magia del lugar



Como estamos casi en la frontera con Brasil vamos al Duty Free en busca de ron venezolano, pero y salimos de allí con unas galletas de chocolate alemanas, pues no había ni un producto local



Eso sí, el turrón El Lobo estaba en oferta

10 de septiembre de 2012

El Salto del Ángel, una aventura con mayúsculas


Para ver el Salto del Ángel o la cascada más alta del mundo, de casi un kilómetro de altura, hay que alejarse de la civilización y emprender un largo viaje en avioneta y barco. Hasta aquí sabíamos lo que nos aguardaba. Lo que no esperábamos fue la riesgosa aventura que íbamos a experimentar en carne propia.

Desde Ciudad Bolívar, el punto de partida más habitual hacia el Salto del Ángel, hay que tomar una avioneta hasta Canaima, una comunidad indígena en medio del Parque Natural con el mismo nombre, que hoy vive exclusivamente del turismo. A nosotros nos tocó una avioneta de cuatro plazas para ir y una de seis para volver a la civilización, así que os podéis imaginar lo que se movía el aparatejo con el viento. Pero la verdad es que ni nos mareamos ni tuvimos ningún contratiempo.
Es más, las vistas del verde paisaje, salpicado de ríos y lagunas fueron preciosas desde el aire.

Una vez en Canaima, el primer día visitamos el lago y algunas de las enormes cataratas en las inmediaciones. Fue muy divertido caminar por dentro de las cascadas del Sapo y del Hacha, donde la cortina de agua que cae se ve y experimenta desde dentro, algo precioso.

Pero el punto fuerte, el esperado Salto del Ángel, se nos resistiría algo más. Para ir hasta allí debíamos navegar río arriba en una curiara o canoa de madera motorizada. Nos aconsejaron que metiéramos el equipaje en bolsas de basura negras que cerramos con un buen nudo y que nos lleváramos sólo la cámara y lo indispensable para el viaje, puesto que nos íbamos a mojar.
Así, con el chisporroteo del agua creado por la velocidad emprendimos el camino un grupo de 9 personas, nuestro guía Toni, el que llevaba el motor y un ayudante. A los 10 minutos tuvimos que bajarnos del barco para caminar durante otros 30, puesto que en el río había unos rápidos bastante peligrosos que la canoa debía hacer sin pasaje. Nos volvimos a montar después de la zona chunga y el viaje prosiguió divinamente, con unas vistas alucinantes hacia unos tepuyes en el horizonte. Pero la tranquilidad se vio interrumpida en un periquete, cuando vimos que delante de nosotros había un rápido que era más bien una cascada en miniatura. “¿Y eso lo vamos a subir río arriba en este bote?”, pensamos muchos para nuestros adentros, pero como la curiara seguía recta hacia allí y ellos son los expertos, no dijimos ni mu.

Pues efectivamente, no cruzamos el obstáculo. La curiara se metió de llenó en la cascada. Los de delante vieron una ola amarilla sobre ellos; los de detrás, después del remojón, vimos que el agua cubría la canoa entera. Xavi dice que vio a Mariona con el agua hasta el cuello. Total, que antes de que se hundiera la barca tuvimos que tirarnos al río mientras la canoa se volteaba. Xavi logró llegar pronto a la orilla y se afanó en rescatar a una de las chicas y algunos bultos que por ahí pasaban. Mariona tardó algo más en salir, empeñada en no perder las chanclas después de que las gafas de sol se hubieran ido con el río. A otras personas, como a una madre y su joven hijo, la corriente les llevó más lejos. Los que se aferraron a la canoa también siguieron río abajo, hasta desaparecer de nuestra vista. Por suerte todo quedó en un buen susto y pronto todos pudieron ser rescatados. Pero eso sí, los chalecos salvavidas que llevábamos puestos fueron absolutamente determinantes para que no hubiera que lamentar pérdidas.

También fue increíble que gracias a las bolsas de basura negras pudiéramos recuperar casi todo el equipaje, que sólo quedó algo humedecido después de haber caído y nadado en el río. El ordenador del trabajo de Xavi sobrevivió al naufragio, aunque ahora algunas letras no funcionen y parece que haga millones de faltas de ortografía. La Blackberry de Xavi y la cámara de Mariona, que llevábamos en una bolsita de mano, fueron encontradas al darle la vuelta a la curiara y de momento nos han dicho adiós.

Durante casi cinco horas estuvimos esperando en una playa de piedras a que los chicos de la canoa volvieran al pueblo a remo para buscar otra barca y venirnos a rescatar. Allí estuvimos comentando la jugada entre todos, mientras los aparatos electrónicos, desmontados, se secaban al sol. El guía reconoció que la canoa era demasiado pequeña para todo el grupo y que la habían intentado cambiar antes de salir, pero que no había sido posible. A pesar de la explicación, en todo momento la reacción del grupo fue memorable. No hubo quejas ni lamentos, sino un buen humor y un optimismo envidiables. Ya no daría tiempo de ir hasta el Salto, así que había que volver a Canaima para intentarlo de nuevo al día siguiente.

Volvimos al campamento de Tiuna Tours en Canaima por la tarde, y la chica responsable no salió ni a recibirnos. Cuando el guía nos comentó que debíamos dormir en hamacas esa noche, la furia se desató entre el grupo, y montamos un buen pollo hasta que nos buscaron otra posada para dormir. Había que descansar, pues al día siguiente íbamos a volverlo a intentar, eso sí, con la condición de pasar andando por el tramo del accidente.

Y sí, a la segunda fue la vencida. El salto en cuestión lo evitamos andando durante cinco minutos, pero luego vinieron decenas de saltos más. Más pequeños, todo sea dicho, pero no por ello exentos de peligro. Desde luego que el trayecto río arriba, de cuatro horas, primero por el río Carrao y luego por el río Churún, más negro y más estrecho, es algo impresionante. El paisaje, cambiante y siempre sorprendente, con selva, playas, piedras y tepuyes de formas insólitas en el horizonte, es de una belleza extrema, mientras que la experiencia en el río, con sus rápidos y numerosas zonas de poca profundidad que hay que evitar, resulta de lo más emocionante. Los chicos que conducen la canoa se lo saben de memoria y se juegan el tipo cada día durante la navegación.

Y así llegamos hasta la zona de campamentos del Salto del Ángel, donde por la tarde hicimos una excursión por la selva para llegar al mirador de este gran chorro de agua que se evaporaba antes de tocar el suelo. Las vistas al tepuy y a la cascada desde el lugar donde dormimos nos parecieron todavía más alucinantes. Desde luego, a pesar del naufragio, había valido la pena llegar hasta allí para disfrutar de una excursión arriesgada, pero con algunos de los paisajes más increíbles que hemos visto en la vida.

Por cierto, a la vuelta en la curiara cayó el diluvio universal y nos mojamos de arriba abajo sin necesidad de meternos dentro del agua, pero la crecida del río facilitó la navegación y hasta pasamos el temido salto del accidente sin necesidad de hacer el tramo andando.

Mención aparte merece también la pésima respuesta de Tiuna Tours después del accidente, cuya responsable se lavó las manos cuando reclamamos una compensación por la cámara perdida. Todo lo contrario que Connexion Tours, con quienes habíamos contratado el paquete en Ciudad Bolívar, que a pesar de no tener ninguna culpa, nos pagaron una cámara nueva y en todo momento nos trataron con cariño y comprensión. 



En nuestro Air Force One versión miniatura, entre emoción y cague



Desde el aire entendemos porqué no podemos ir por tierra



Con la selva a nuestros pies y tepuyes de fondo



Llegamos a Canaima, donde nos esperan las cascadas del lago



Primera prueba, ¡superada!



¿Será verdad que nos podemos meter dentro del Salto del Hacha?



Primero nos adentramos en el Salto del Sapo



donde hay un fantástico paso detrás de la cortina de agua



Llegamos hasta el otro extremo 



Pero cunado llegamos al Salto del Hacha, todavía es más espectacular, 
pues la cantidad de agua es impresionante



a la entrada del salto, hechizados por la fuerza del agua



Hacemos tiempo en la playa de Canaima antes de zarpar hacia el Salto del Ángel



Iniciamos el viaje con los tepuyes de fondo



Última foto antes del naufragio


A partir de ahora las fotos son tomadas por nuestro amigo Gerel, a quien agradecemos enormemente que nos las haya mandado tan rápido



La playa donde esperamos el rescate, y al fondo, el salto del accidente




El famoso Salto del Ángel, ha costado llegar pero aquí estamos



Los supervivientes del naufragio 



Las vistas opuestas al Salto también son magníficas





Y las mejores de todas, las que había desde el campamento



Ha valido la pena llegar hasta aquí y amanecer frente a este mágico lugar